Poemas De AmorBella Sin Alma Y ahora siéntate, en esta silla. Esta vez escúchame, sin interrumpirme. Hace tanto tiempo que, quiero decírtelo … Vivir contigo, es ya inútil, En tu trampa también he caído, Pobre diablo, que pena me da … Como disimulas, se te hace cómodo. Ahora desnúdate, como ya sabes tu. Te quiero a las diez de la mañana Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tu vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro, Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves ¿Quién podría quererte menos que yo amor mío? Jaime Sabines Los dos Cuando en la noche a tu pasión me entrego, dimes: ¿quién es el cielo y quién la estrella? Cuando tan alto amor el mundo sella, ¿es ciega la pasión o yo me ciego? Ahora tú me conduces, pero, luego, yo seré quien te conduzca a aquella noche estrellada, iluminada y bella, en donde a la pasión vence el sosiego. En donde la pasión encadenada y la serenidad del sabio vuelo - feliz estrella de la noche amada, íntima confusión, cielo del cielo- crean esta inmortal noche estrellada e inmóvil resplandece nuestro anhelo Vicente Gaos Un Ángel No Es Ella pronto llegará un momento que he esperado yo una eternidad y no acabo de creerme que conmigo vendrá me lo ha dicho sonriendo así sin más. Yo le he preparado ya flores frescas en la mesa que darán más alegría está vez ya no será mentira a casa llegará esta noche nungún otro la verá. En mi mente ella está como una obseción está arden mis sentidos y mi fantasía. Me imagino cuando llegue aquí me imagino cuando yo la estreche entre mis brazos un largo abrazo así. En mi mente siempre está en mi piel aún está como un fuego que no sé como extinguir. Con mis ojos yo la sueño así como un angel ella espara mí justo ella que un ángel no, no es. Medianoche debe ser las estrellas en el techo ahora ya las apagué vuelvo a la cama y pienso que conmigo vendrá me lo ha dicho un día mucho tiempo atrás. En mi mente ella está... En mi mente... Eros Ramazzotti |
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